"El sueño del celta" es de esas obras literarias que no dejan indiferente al lector. De lectura fácil y sin ostentar mayores pretensiones técnicas, la obra de Mario Vargas Llosa resume en la vida de un ser humano, los sentimientos más sublimes y a, la vez, controversiales, que surgen en determinados contextos de la vida misma, para ser conjugados con los hechos históricos acaecidos en diversas partes del mundo.
Al terminar de leer el libro comprendí que la misma tiene un carácter "cosmopolita", y ello porque invita al lector a adentrarse en mundos (países y ciudades) geopolíticamente distantes, y aparentemente diferentes entre sí, para concluir, finalmente, que dichas historias se encuentran entrelazadas por un mismo destino y que serán atestiguadas por un mismo hombre, un irlandés que deberá elegir entre la fidelidad o el sentimiento nacionalista y patriota que empieza a crecer en él a raíz de los atroces eventos de los que será testigo a lo largo de su vida.
"El sueño del celta" escarba en lo más profundo del ser humano para encontrar las razones que nos impulsan a actuar de una determinada manera, que nos invita a cuestionar los ideales que perseguimos y las formas en que pretendemos lograr nuestros objetivos.
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