martes, 29 de marzo de 2011

Islandia y la llamada "revolución silenciada"

No es novedad decir que los medios de comunicación, tan bien posicionados hoy en día gracias a la bendita "era de la información", juegan un papel importante en todo ser humano que se preste de ser mínimamente informado. Así como tampoco es novedad, ver el bochornoso papel que hacen cuando de ocultar, y cuando no tergiversar, se trata. He aquí la historia de una revolución pacífica acaecida en la Europa Septentrional, en pleno siglo XXI, de casi dos años de duración, pero que nunca fue merecedora de un titular ni portada de revista o periódico alguno.
Islandia, un pequeño país con aproximadamente 315 000 habitantes, se viene recuperando de lo que fue la más aguda crisis económica desde que se convirtió en  república allá por el año 1944. Antes de Grecia e Irlanda, fue Islandia. Pero también antes de Túnez y Egipto, fue Islandia. Y es que si bien la recuperación viene dándose de manera positiva, nada fue fácil para los islandeses, quienes a punta de cacerolazos y ollazos, durante el año 2008 se volcaron a las calles a reclamar lo justo: no tener que pagar los platos rotos de las desastrosas gestiones de los tres bancos más importantes del país: Landsbanki, Kaupthing y Glitnir. Protestas, cambio de gobierno, referéndum, nueva Constitución, estatización de la banca y persecución de banqueros con saco y corbata, son sólo algunos de los hechos acaecidos durante estos dos años.
He aquí una síntesis de lo que ocurrido desde el año 2008 hasta nuestros días:

- Octubre de 2008: al borde de una economía en bancarrota, el primer ministro islandés Geir Haarde anuncia un plan de emergencia consistente en tomar el control de las instituciones financieras en problemas, se nacionalizan los tres principales bancos del país, y el FMI acuerda otorgar al gobierno un préstamo de emergencia de $2.100 millones para los próximos dos años, ello ante la fuerte devaluación de la moneda y próxima recesión. De igual forma, Islandia recibe un préstamo por parte de algunos países en la suma de $ 10 000 millones.

- Enero de 2009: ante las protestas sociales y la presión por parte del Partido Social  Demócrata, el primer ministro Geir Haard se ve obligado a renunciar, y con él, todo su gabinete. En medio de la crisis política, asume como primer ministro la social - demócrata Johanna Sigurdardottir, hasta que se convoque a elecciones generales.

- Abril de 2009, se realizan los comicios electorales tras la dimisión del gobierno de coalición de centro derecho, el cual da como ganadora a Johanna Sigurdardottir a la cabeza de la alianza conformada por el Partido Social Democráta y el Movimiento de Izquiera Verde. Por primera vez en su historia republicana, la coalición de centro izquierda gana una elección.

- Octubre de 2009, Islandia llega a un acuerdo para reembolsar cerca de $ 5000 millones a ahorradores de Reino Unido y Holanda, afectados por la quiebra de Icesave, institución financiera subsidiaria de Lansbanki que comerciaba por internet con ahorristas británicos y holandeses.

- Enero de 2010, cerca de la cuarta parte de los votantes de Islandia, firman una petición en donde piden se someta a referendum la ley dictada por el gobierno que ordena reembolsar a los 500 000 ahorradores del Reino Unido y Holanda, que perdieron cerca de $ 5 400 millones a consecuencia de la quiebra del banco Icesave. El presidente Olafur Grimsson, en un hecho histórico, proclama vetar la ley y someter a referendum.

- Marzo de 2010, los resultados parciales del referéndum arrojan un 98% a favor del no pago de la indemnización a los ahorradores británicos y holandeses.

- Abril de 2010, se da a conocer el Informe de la Comisión de Investigación Especial del Parlamento el cual arroja interesantes resultados. Se descubre que ciertas personas retiraron sus depósitos días antes del colapso pues tenían conocimiento de la crisis económica que se avecinaba, asimismo se estableció que ya en el 2006 se sabía lo inevitable de la bancarrota de los bancos par el año 2008; de igual forma, un tercio de los préstamos realizados por los tres principales bancos fueron a parar a personas ya endeudadas; y, en los siete años previos al colapso de la economía, los bancos crecieron veinte veces su tamaño.

- Mayo de 2010, se ordena la detención de Hreidar Mar Sigurdsson, ex consejero delegado del banco Kaupthing, uno de los tres bancos que quebró en el año 2008.

- Septiembre de 2010: el parlamento islandés anuncia que el ex primer ministro Geir Haarde comparecerá ante una corte por no haber impedido el descalabro financiero.

- Noviembre de 2010: se realizan elecciones mediante el cual se elige a 25 miembros del llamado Parlamento Constituyente Asesor, cuya misión es la redacción de una nueva Constitución. Esta iniciativa consiste en elegir 25 ciudadanos entre 522 candidatos, para lo cual sólo se requiere ser ciudadano islandés, contar con mayoría de edad y con el respaldo de un número determinado de personas. Sin embargo, en los mencionados comicios sólo participó el 36,7% y tres de los candidatos que no fueron elegidos denunciaron irregularidades en la votación. Ante este hecho, el Tribunal Supremo, máximo organismo judicial islandés, decidió anular las votaciones por las presuntas irregularidades.
Al día de hoy, queda latente la idea de convocar a este órgano reformador de la Constitución, con el nombre de Consejo Constituyente y sus miembros ya no serán elegidos por voto directo, sino por el Parlamento islandés.

- Diciembre de 2010: A pesar de los resultados del  referéndum realizado en marzo de 2010, en donde una abrumadora mayoría de votantes optó por el no pago de las indemnizaciones a ahorristas británicos y holandeses, el gobierno holandés anuncia que se pagará la deuda contraída por el banco Icesave. 
Recordemos que Holanda decidió pagar a sus ahorristas que sufrieron pérdidas por la bancarrota del mencionado banco, por lo que exigen de una compensación, sin embargo, el pago se efectuará con bajos intereses.

- Enero de 2011: Son arrestados dos ex ejecutivos del banco islandés Landsbanki, uno de los tres grandes bancos que colapsó a raíz de la crisis financiera. El ex director ejecutivo del banco y y el ex jefe de finanzas corporativas, son acusados de manipular los mercados.  

- Febrero de 2011: El nuevo acuerdo al que llegaron los tres países implicados, consiste en el pago de 4.000 millones de euros, el cual se empezará a pagar en el año 2016, durante unos 30 años, sin embargo, a partir de este año se empezará a pagar los intereses contraídos entre 2009 y 2010.

El presidente de Islandia, Olafur Grimmson, anuncia la necesidad de realizar un nuevo referéndum para decidir si se indemniza o no a los ahorristas británicos y holandes afectados por la crisis financiera iniciada en octubre de 2008, el mismo que se llevará a cabo el 9 de abril, y según las encuestas, tanto el gobierno como la población se inclina por el sí al pago de la deuda, aunque por un estrecho margen.

Si bien lo ocurrido en Islandia no es precisamente una revolución como las que están ocurriendo en el Oriente Próximo, la manera cómo se ha sobrellevado la crisis financiera en la que se encuentra sumida, tanto por parte de sus autoridades como por el propio pueblo, me lleva a pensar lo importante de la participación ciudadana en la toma de decisiones, partiendo de principios democráticos altamente valorados por esos lares.
Claro que Islandia tiene sus peculiaridades, y es que tampoco podemos asumir que todo suceso acaecido o política estatal impuesta dé los mismos resultados en otras partes del mundo. Por obvias razones, Islandia no es precisamente como los demás países de Europa. Como corolario, habría que señalar que Islandia no es un país comunitario, tampoco ha asumido el euro como moneda nacional, tiene poco más de 315 000 habitantes, y paradójicamente, fue el país que ocupó el primer puesto durante los años 2008 - 2009, en el Índice de Desarrollo Humano elaborado por la ONU. A pesar de ello, la "revolución" emprendida por los islandeses es un hecho sui generis y sin precedentes en la retahíla de sucesos acontecidos a raíz de la crisis económica - financiera global iniciada en USA en el año 2008. Si bien algunos cambios realizados no dieron los frutos esperados, los islandeses pueden estar orgullosos de ser el primer país que mediante protestas pacíficas, obligaron al gobierno a dimitir por los catatróficos manejos de las finanzas públicas, ser el primer país en llevar al banquillo a más de 160 ex banqueros responsables de la crisis y ser el primer país en convocar a referéndum para decidir sobre el pago o no de la deuda contraída por los bancos afectados.
Y en medio de todo, una vez más los medios de comunicación prefieren callar que hablar. Tal vez por el temor de los gobiernos europeos a un efecto dominó que acabe con más de uno de estos gobiernos, o tal vez porque, constituyendo un poder económico más de nuestra sociedad, a estos no les conviene anunciar en sus portadas que todavía hay pueblos que no sólo claman justicia, sino que también son capaces de  alcanzarla.
Un pueblo que le dijo no a la especulación, al capital ficticio, a la ganancia fácil, a la impunidad y a la plutocracia de su gobierno mereció más de un titular; por mi parte, mis respetos para esta solidaria y corajuda muestra de democracia.










martes, 15 de marzo de 2011

Corren tiempos perros


Hace más de cinco o seis meses atrás, el mundo se conmocionaba por la crisis financiera que sufre el continente europeo, específicamente los 16 países que adoptaron al euro como su moneda, ello a partir de la crisis económica surgida a finales de 2008 en Estados Unidos. En ese entonces todos hablaban de los apestados países PIGS – Portugal, Italia (o Irlanda), Grecia y España, vimos como, una por una, se iban desplomando algunas economías que otrora habían significado modelos a seguir por el despunte de sus economías en relativo poco tiempo. Primero fue Grecia, luego Irlanda, y hoy por hoy, se teme sigan la misma suerte otros países de la llamada eurozona. Siguiendo con el recuento, hace aproximadamente tres meses atrás presenciábamos los inicios de la revolución magrebí que, muy a pesar de los más renombrados analistas internacionales, nadie pronosticó que meses después la revolución correría cual reguero de pólvora, contagiando a más países de la región. Ya son tres los países árabes del norte de África que han sufrido drásticos cambios de gobierno en apenas tres meses, ello sin contar con las protestas en países como Yemen, Bahrein, Argelia, entre otros. La ola de cambios en el mundo árabe significó virar hacia oriente, echar un vistazo a lo que ocurre más allá de nuestro continente, y finalmente despertar con sobresalto de nuestro aletargado sueño – pesadilla que  vivimos los llamados “occidentales”. Eso ya era mucho. Descubrimos que no todos vivíamos en, al menos,  un modelo que apunta a la democracia, que el medio oriente no era sólo Afganistán e Irak, que la vida en otros países es sinónimo de opresión, dictaduras y satrapías. Con la revolución líbica, la ola de cambios llegó a límites insospechados. Muamar El Gadafi no es Ben Alí ni Mubarak. Libia vive hoy una grave crisis social y política, que no tiene cuando acabar. Gadafi anunció que no dejará el poder, el país se desangra por una guerra civil, y la ONU así como otros organismos internacionales no llegan a un consenso para determinar si intervenir o no, y de qué forma.  Si a ello le sumamos las noticias que no hacen noticia, vemos como la crisis política y social de Costa de Marfil, la reconstrucción de Haití, la ola de violencia en México, el problema político en Bélgica, entre otros, el panorama mundial anuncia momentos de crisis y grandes cambios.
Cuando pensábamos que, como planeta, habíamos presenciado todo lo caóticamente posible, el pasado viernes 11 de marzo despertamos con la devastación japonesa a causa del sismo de 9 grados en la escala de Richter seguido por un tsunami con olas de más de 10 metros, y la actual crisis nuclear ocurrida en la planta de Fukushima, situación que se agrava cada vez más con el correr de las horas.
Por varios días los medios de comunicación nos informan de lo que acontece en el país nipón tristemente golpeado por los embates de la naturaleza, y da la sensación que, la revolución árabe, la guerra civil en Libia, la crisis política y social en Costa de Marfil, los cientos de miles de desplazados en estos países, la crisis del euro, entre otros,  fueran problemas resueltos, del pasado reciente. Ante ello me pregunto ¿Nos hemos acostumbrado a las malas noticias a punto de habernos vuelto insensibles ante el sufrimiento ajeno? O es que, ¿Los acelerados tiempos que nos han tocado vivir acortan el tiempo disponible para dedicarlo a reflexionar y actuar conforme a nuestros principios y metas como seres humanos? O simplemente ¿Somos producto del actual sistema económico, social, filosófico y político en donde lo individual siempre primará sobre el interés colectivo? La segunda década del siglo augura cambios por venir, anuncia sin desparpajo que vivimos en la era de la incertidumbre, en la sociedad del riesgo, en donde las desgracias de unos traerán beneficios a otros, en donde el ansiado bienestar colectivo, o bien común, se asemeja más a una utopía que a una realidad cercana y venidera.   
Y en medio de ese panorama, los medios de comunicación nos seguirán informando las noticias más alarmistas a las que ya estamos acostumbrados a leer, ver, escuchar y recepcionar con la misma pasividad y apatía. Hoy los diarios no hablarán de libias ni de costa de marfiles, hoy hablaremos del peor terremoto, tsunami y crisis nuclear de las últimas décadas ocurridos en Japón. Cuando la conmoción y el miedo pasen, posiblemente tendremos la peligrosa sensación de que nada ocurrió, y en el mejor de los escenarios, que todo se resolvió. Volveremos a ser los mismos de siempre, volveremos a nuestro aletargado y efímero sueño – pesadilla.