miércoles, 13 de julio de 2011

LA CIUDAD – ESTADO GRIEGA Y SU IMPORTANCIA EN LA ACTUALIDAD


1.- Introducción

Mediante el presente artículo, estudiaremos la organización e importancia de la ciudad – estado griega en las sociedades modernas. El trabajo abarca breves análisis de su origen, las clases sociales que la conformaron, sus instituciones, sus valores políticos y su fracaso. Finalmente, a manera de conclusiones, analizaré la influencia de la “polis” en nuestra sociedad de hoy, como la revalidación de principios  que hoy en día también son parte de la cultura política de nuestro país.

2.- Origen de la ciudad – estado
La ciudad – estado griega constituye una de las formas primigenias de organización política de las sociedad modernas. A partir del Siglo V a.C. los griegos, sin llegar a formar un imperio, constituyeron una de las culturas de la antigüedad más influyentes de todos los tiempos, tanto por el desarrollo intelectual que forjaron, como por sentar las bases de la política actual, aunque con una evolución considerable de las instituciones políticas a lo largo del tiempo.
Las ciudades – estado eran pequeñas colonias asentadas en las orillas del mar Mediterráneo oriental, entre el mar Egeo y el mar de Levante. Eran pequeñas tanto en extensión de territorio como en población, por ejemplo se calcula que Atenas bordeaba apenas los trescientos mil habitantes. Eran ciudades que formaban estados independientes pero relacionados culturalmente entre sí.
“Es interesante remarcar, respecto a un periodo tan antiguo, el predominio de las ciudades – estado, tanto en la fase de civilización fenicia como en la sucesiva etapa de la civilización helénica con la polis, de las que Atenas fue su paradigma” 1.
La ciudad – estado griega es también conocida como la “polis”. Dicha institución englobaba diversos aspectos como el político, el religioso y el económico, en donde se ponía en práctica nuevas formas de convivencia entre hombres libres y aquellos que no lo eran como los esclavos, los extranjeros e incluso las mujeres.
“La polis no es sólo la ciudad como planta urbana. Atenas como Ciudad – estado es mucho más vasta que la Atenas como recinto urbano. No sólo incluye la metrópoli, sino también un territorio agrícola, la campaña circundante, sembrada de granjas y pequeños pueblos, y un puerto: el Pireo. Es todo esto lo que constituye el Atica”.2


1.       De Cabo Ramón, Isabel; Turquía, Grecia y Chipre: Historia del Mediterráneo Oriental, Barcelona, 2005; pág. 15.
2.       Prelot, Marcel; Ciencia Política. Editorial Universitaria, Buenos Aires: 1964; pág. 8.

“Por eso debemos insistir en que la polis fue para el griego una ética y una forma de política. Su civilización consistió, por el paso del pensamiento mítico, al pensamiento crítico, en un primer avance hacia el predominio de la razón en el entendimiento de la naturaleza, del alma humana y de las relaciones entre los hombres, que eran la esencia de la vida política”. 3
3.- Las clases sociales en las ciudades - estado griegas
“Esta población estaba dividida en tres clases principales, que eran política y jurídicamente distintas. En el grado más bajo de la escala social se encontraban los esclavos, pues la esclavitud era una institución universal en el mundo antiguo. Acaso una tercera parte de los habitantes de Atenas eran esclavos. En consecuencia, la institución de la esclavitud era tan característica de la economía de la ciudad – estado como la del asalariado lo es de la edad moderna. Es cierto que los esclavos no contaban políticamente en la ciudad – estado”. 4
El segundo grupo social en la “polis” griega era la conformada por los extanjeros residentes o metecos. Eran hombres libres y el trato hacia ellos no se consideraba discriminatorio, pero no formaban parte de la élite política de la ciudad.
La tercera clase social es la más importante, aquella conformada por los ciudadanos quienes eran miembros activos de la “polis”. Su característica principal es que gozaban de una activa participación en política y en los asuntos públicos, aunque el grado de participación podía variar dependiendo del ciudadano. “Así, por ejemplo, Aristóteles, teniendo presente sin duda la práctica de Atenas, considera que el mejor criterio para determinar la ciudadanía es la capacidad de actuar como jurado” 5. Para el ciudadano griego, lo más importante era gozar del derecho a participar en la vida pública, por lo que su relación con la polis era más íntima y menos jurídica, a diferencia del concepto de ciudadanía de los estados modernos, donde lo que prima es hacerse respetar la condición de sujeto del derecho, más no la satisfacción y el privilegio de gozar del mismo y ejercerlo. “Los griegos no consideraban su ciudadanía como algo poseído, sino como algo compartido, en forma análoga a lo que representa el ser miembro de una familia. El problema político consistía en descubrir el lugar que debía ocupar cada especie o clase de hombres en una sociedad sana constituida de tal modo que pudiesen desarrollarse en ella todas las formas significativas de trabajo social” 6.
3.       Flórez Pérez, Edgar; Elementos de Ética, filosofía, política y derecho. Editorial CEC, Táchira: 2005; pág. 21.
4.       George H. Sabine; Historia de la Ciencia Política, Fondo de Cultura Económica; México: 2006. Cap. II: “La ciudad – Estado”; pág. 15.
5.       Ibid.; pág. 16.
6.       Ibid.; pág. 17.
4.- Las instituciones
Las instituciones políticas suponían una participación activa de los ciudadanos varones en la toma de decisiones de la ciudad. En Atenas, el órgano que suponía una participación democrática era la asamblea o ecclesia, que estaba conformada por todos los ciudadanos hombres mayores de veinte años. La asamblea se reunía diez veces al año y en forma extraordinaria cuando así lo requería el consejo. Su labor se centraba principalmente en la aprobación o rechazo de las leyes dadas por el Consejo, aunque en algunas ocasiones la situación era a la inversa.
Los magistrados, a diferencia de la sociedad moderna, eran una especie de entes colegiados compuesto por diez ciudadanos, cada uno representante de una tribu, pero de limitado poder, a diferencia del Consejo de los Quinientos y los tribunales los cuales fueron los dos órganos de control popular de mayor importancia en Atenas.
El Consejo de los Quinientos constituye una muestra interesante de la visión de democracia del ciudadano de la Grecia Antigua, por la forma que tenían de elegir a sus representantes, lo cual guarda relación con la organización política – administrativa de sus sociedades. Las unidades de gobierno local eran conocidas como demos, sin embargo su naturaleza no era la de un barrio o cantón actual, por ejemplo, el ciudadano no dejaba de pertenecer a ella por mudarse a otra localidad, asimismo se accedía a ésta por medios hereditarios, era compuesto por varones y se les inscribía cuando éstos cumplían la edad de dieciocho años, es decir, adquirían la ciudadanía. “Pero la función de mayor importancia era la de presentar candidatos para los diversos cuerpos en los que se desarrollaba el gobierno central” 7. El Consejo constituía un ógano legislativo y ejecutivo del gobierno central.
Asimismo, se encuentran los diez generales, quienes gozaban de mayor autonomía, eran elegidos por elección directa y eran reelegibles. Estos militares tenían una amplia influencia sobre el consejo y la asamblea, por lo que en la práctica ejercían un cargo político, y no estrictamente un cargo militar.
Finalmente, están los tribunales. “El control popular de los magistrados y de la ley se completaba por medio de los tribunales. Los tribunales atenienses, eran, sin duda, la clave de todo el sistema democrático. Ocupaban una posición que no es comparable a la que tienen los tribunales en ningún gobierno moderno. Era su deber, como el de cualquier otro tribunal, dar decisiones judiciales en los casos particulares, tanto civiles como criminales; pero además, tenían poderes mucho mayores que éstos y que, con arreglo a las concepciones modernas, son claramente de naturaleza ejecutiva o legislativa y no judicial 8”         
7.       Ibid.; pág. 18. El sistema era una combinación de elección y sorteo. Los demos elegían candidatos en número aproximadamente a su tamaño, y la suerte designaba quiénes de los incluidos en esta lista habían de desempeñar los cargos. Para la mentalidad griega, este modo de nombrar para los cargos públicos por sorteo era la forma de gobierno característicamente democrática, ya que igualaba las posibilidades que todos tenían de desempeñarlos.
8.       Ibid.; pág. 19.

5.- Los valores políticos

Los principios que rigen las instituciones antes descritas, así como la noción de democracia que tenían los atenienses, encuentran su fundamento en la vida cívica del ciudadano, el cual es considerado el valor supremo que aspiraban a seguir. La ciudad y la participación activa en ella, como el privilegia de ocupar cargos públicos, configuran el bien supremo que todos poseían y por el que estaban dispuestos a ofrendar hasta sus vidas. La discusión y la concertación constituían un privilegio y uno de los intereses de los ciudadanos, quienes entrelazaban los interese particulares y públicos.
Todos cuidan de igual modo de las cosas de la República que tocan al bien común, como de las suyas propias; y ocupados en sus negocios particulares, procuran estar enterados de los del común. Sólo nosotros juzgamos al que no se cuida de la República, no solamente por ciudadano ocioso y negligente, sino también por hombre inútil y sin provecho.” 9
Del mismo modo, consideraban que todos los ciudadanos tenían la aptitud natural para participar en la vida democrática de la ciudad, sin distinción de rango ni riqueza, por lo que no era necesario tener una especialización o habilidad especial para ocupar un cargo público.
6.- Fracaso de la ciudad – estado
La armonía y la forma cómo se organizó la ciudad  - estado griega, no pudo mantenerse en un largo período de tiempo. Su organización tuvo más elementos ideales que fácticos por lo que finalmente los egoísmos y los odios terminaron superando a los ideales polìticos que perseguían. Tal como lo dijo Platón “ Toda ciudad por pequeña que sea está dividida por lo menos en dos ciudades enemigas: la de los pobres y la de los ricos”.10
Había una tendencia de los griegos a apoyar una determinada forma de gobierno o determinado partido, lo que acrecentaba aún más las desavenencias políticas en desmedro de la misma “polis”.
“La ciudad griega se enfrentó a un dilema político insoluble: la búsqueda del ideal de autarquía en lo económico que en lo político implicaba necesariamente aislacionismo, con sus correspondientes consecuencias prácticas de estancamiento económico y cultural, no previstas en el pensamiento de Platón ni de Aristóteles.” 11
9.       Tucídides (Atenas 460 a.C. – Travia 398 a.C.) citando a Pericles en Guerra del Peloponeso, traducción de Diego Gracián, 2007, pág. 450.
10.    Platón, La República, libro IV, edición virtual.
11.    Zipper, Ricardo Israel, Morales, María Eugenia; Ciencia Política; Editorial Universitaria S.A.; Santiago de Chile: 1999; pág. 27.
“Tras la guerra del Peloponeso se había destruido definitivamente el imperialismo ateniense y su inigualable auge comercial, pero nada impedía que siguiera gobernándose por el mismo régimen democrático, aunque estaba en pleno desprestigio, hundido en el exterior y perdido su dominio en el mar, además de tener dentro de su misma ciudad partidarios de la oligarquía, que podían hacer prender fácilmente en la masa popular”. 12
7.- Conclusiones
La mayoría de los conceptos e instituciones políticas de las sociedades modernas han sido heredadas de las formas de organización ciudadana de la ciudades – estado griegas, en especial la ciudad de Atenas. Valores supremos recogidos en las constituciones actuales como la justicia, la igualdad y la democracia tienen su origen en ideales primitivos que fueron practicados por los antiguos griegos.
La democracia representativa es una de las instituciones que aún siguen vigentes hasta nuestros días. Si bien es cierto en aquellas épocas existía una participación directa por parte de los ciudadanos en la organización del gobierno, a diferencia de lo que ocurre hoy, no deja de tener relevancia que fueron los griegos quienes por primera vez otorgaron a los asuntos de la ciudad un lugar privilegiado en la vida del ciudadano, considerando al quehacer político no sólo como una responsabilidad de todos sino como un honor el cual todos anhelaban tener.
8.- Bibliografía
DE CABO RAMÓN, Isabel; Turquía, Grecia y Chipre: Historia del Mediterráneo Oriental, Barcelona, 2005; pág.70.
PRELOT, MARCEL; Ciencia Política. Editorial Universitaria, Buenos Aires: 1964; pág. 200.
FLÓREZ PÉREZ, EDGAR; Elementos de Ética, filosofía, política y derecho. Editorial CEC, Táchira: 2005; pág. 164.

SABINE, George H.; Historia de la Ciencia Política, Fondo de Cultura Económica; México: 2006. Cap. II: “La ciudad – Estado”; pág. 450.

TUCÍDIDES (Atenas 460 a.C. – Travia 398 a.C.) citando a Pericles en Guerra del Peloponeso, traducción de Diego Gracián, 2007, pág. 550.
PLATÓN, La República, libro IV, edición virtual.
ZIPPER, Ricardo Israel, MORALES, María Eugenia; Ciencia Política; Editorial Universitaria S.A.; Santiago de Chile: 1999; pág. 86.



viernes, 6 de mayo de 2011

Soy conspiranoica

Hace varias semanas atrás, y en vista que el tiempo me sobra para pensar las más disparatadas estupideces y las no tanto, me vengo cuestionando todo lo que captan mis sentidos. Trato de no hablar mucho porque sé que aburro a las personas que me rodean con los mismos cuentos de siempre, pero esta vez seré franca, ¡me estoy volviendo conspiranoica! La duda tal cual la describía Descartes asoma a mis narices de cuando en vez. Dudar, sin níngún fundamento, tampoco, pero poner en tela de juicio todo lo leído y escuchado parece ser mi deporte favorito en vista de no practicar ninguno. En cuanto a ello, resulta ahora que, con las noticias de la muerte de Bin Laden, me vuelvo a preguntar si realmente me tragué el bendito cuento de los gringos sobre policías y ladrones. De la guerra del bien contra el mal. De los santos contra los diablos. Maniqueísmo puro creo yo. Y claro, todo ello aunado al hecho que los medios de comunicación vienen cumpliendo el papel que el sistema imperante le ha dictado que cumpla. Me dijeron cuando era una incauta estudiante del curso de la Teoría Económica del Derecho, que vivimos en la era de la información, que hoy como nunca antes en la historia, la información es asequible a todo aquél que la requiera, y entonces palabras como comercio exterior, comercio de servicios, firma electrónica, e-commerce y demás términos fueron temas recurrentes en aquellos días. Se cumplió el sueño de D'Alembert y Diderot cuando en los albores de la Ilustración crearon la Encicopledia. ¡Hoy la Enciclopedia es Wikipedia! me dije, ahora no lo es tan cierto. En aquellos tiempos me olvidaba del mensajero, del informante, en fin, de los intereses, poderes y demás.

Retomando el asunto de Bin Laden, decía que no me la trago. Viniendo de quien viene la información, es difícil creérsela. Estados Unidos, el país que proclama llevar el baluarte de la democracia y la paz por todo el mundo, ha participado, por no decir iniciado y provocado, en las más atroces guerras acontecidas durante el siglo XX y primera década del S. XXI, siempre bajo una excusa o mentira que infunda miedo en la población y ensalce los valores que dicen defender sus gobernantes de turno. Los atentados "terroristas" al World Trade Center, no son la excepción. Analizando los hechos ocurridos en ese fatídico día así como las reacciones del gobierno yanqui, me rehúso a creer la versión oficial dada por el señor Bush y su sucesor. Ojo que no niego la existencia de tales atentados, ni las miles de muertes ocurridas, sin embargo, sí me merecen ciertas dudas el origen de los mismos, no porque un lunático o grupo de anti-imperialistas lo digan sin más razones que las aparentes, sino porque, he podido observar que son ya muchos grupos de personas, entre familiares de las víctimas, supervivientes, químicos, físicos, ingenieros, arquitectos, así como militares y ex militares de las FF.AA. de los Estados Unidos, que han unido sus voces pidiendo que se realicen nuevas investigaciones sobre lo ocurrido aquel 11 de septiembre. No me detengo en este punto pues será materia de otro post.

Las constantes contradicciones del gobierno norteamericano respecto a la muerte de Bin Laden, así como las hilarantes historias contadas, me provocan nuevamente las ganas de dudar respecto a su hallazgo y posterior muerte. Primero dijeron que estaba armado, luego que no, que puso resistencia, luego que no, que junto con él encontraron a una de sus esposas, luego que no, que hubo un intenso tiroteo, luego que no. Versiones más, versiones menos, al parecer los soldados norteamericanos que participaron en la emboscada, no se ponen de acuerdo de lo que vieron y de lo que no. Según cuentan las versiones oficiales, se dio con el paradero de Osama gracias a Abu Ahmad al Kuwaiti, personal de confianza de Bin Laden, quien se encuentra recluido en Guantánamo o en alguna otra cárcel de similiares condiciones.
He aquí la parte jocosa y que más de una carcajada me soltó: el señor Osama dormía placenteramente en su mansión fortificada, pijama puesto según las últimas versiones, junto con numerosas computadoras y cuadernos manuscritos donde aparece que tenía planeado atacar ferrocarriles en Estados Unidos para las próximas navidades o en la celebración del décimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre; una vez que fue acribillado, a pesar de los denodados esfuerzos de una de sus esposas por protegerlo poniéndose en medio, su cuerpo fue recuperado por las fuerzas norteamericanas. Se dice que los soldados pakistaníes se llevaron dos búfalos, una vaca y cincuenta gallinas de propiedad de Osama, según ha contado Amal Ahmed Abdulfattah, unos dicen hija, otros dicen que es esposa. Para finalizar el relato histórico, cuentan los norteamericanos que, siguiendo la tradición islámica, que señala que el cuerpo debe ser enterrado dentro de las 24 horas de fallecido, lo llevaron a Afganistán y lo tiraron al mar arábigo. De ello surgen las interrogantes ¿Bin Laden planeaba sus ataques terroristas en un cuaderno manuscrito? ¿Los norteamericanos son tan piadosos que respetaron el derecho de Bin Laden a ser enterrado como la tradición musulmana manda, e incluso llevarlo hasta Afganistán, tierra de sus operaciones? ¿Enterrar es igual que lanzar al mar? y finalmente, ¿Bin Laden era granjero?

Por lo pronto, es más que obvio hacia donde se inclinó la balanza. Obama acaba de lanzar su campaña presidencial para el 2012, Obama es el hombre que impidió la consumación de un nuevo ataque terrorista en algún ferrocarril de los Estados Unidos, la atención pública se desvió de la guerra librada en Libia, y con ella la reciente muerte de uno de los hijos y tres nietos menores de doce años de Muammar Gadafi en manos de la OTAN,  la legitimación de los procedimientos de tortura en aras de la paz mundial, justo dos semanas después que los cables publicados por Wikileaks revelaran los ilegales manejos en la cárcel de Guantánamo y, finalmente, Estados Unidos, hoy más que nunca, convertido en el héroe mundial que acabó con el ser humano más buscado y temido en la faz de la tierra.
Menuda historia cinematográfica la que se nos ha contado. O es falsa, o la realidad nuevamente vuelve a superar la ficción y las sospechosas coincidencias.





martes, 29 de marzo de 2011

Islandia y la llamada "revolución silenciada"

No es novedad decir que los medios de comunicación, tan bien posicionados hoy en día gracias a la bendita "era de la información", juegan un papel importante en todo ser humano que se preste de ser mínimamente informado. Así como tampoco es novedad, ver el bochornoso papel que hacen cuando de ocultar, y cuando no tergiversar, se trata. He aquí la historia de una revolución pacífica acaecida en la Europa Septentrional, en pleno siglo XXI, de casi dos años de duración, pero que nunca fue merecedora de un titular ni portada de revista o periódico alguno.
Islandia, un pequeño país con aproximadamente 315 000 habitantes, se viene recuperando de lo que fue la más aguda crisis económica desde que se convirtió en  república allá por el año 1944. Antes de Grecia e Irlanda, fue Islandia. Pero también antes de Túnez y Egipto, fue Islandia. Y es que si bien la recuperación viene dándose de manera positiva, nada fue fácil para los islandeses, quienes a punta de cacerolazos y ollazos, durante el año 2008 se volcaron a las calles a reclamar lo justo: no tener que pagar los platos rotos de las desastrosas gestiones de los tres bancos más importantes del país: Landsbanki, Kaupthing y Glitnir. Protestas, cambio de gobierno, referéndum, nueva Constitución, estatización de la banca y persecución de banqueros con saco y corbata, son sólo algunos de los hechos acaecidos durante estos dos años.
He aquí una síntesis de lo que ocurrido desde el año 2008 hasta nuestros días:

- Octubre de 2008: al borde de una economía en bancarrota, el primer ministro islandés Geir Haarde anuncia un plan de emergencia consistente en tomar el control de las instituciones financieras en problemas, se nacionalizan los tres principales bancos del país, y el FMI acuerda otorgar al gobierno un préstamo de emergencia de $2.100 millones para los próximos dos años, ello ante la fuerte devaluación de la moneda y próxima recesión. De igual forma, Islandia recibe un préstamo por parte de algunos países en la suma de $ 10 000 millones.

- Enero de 2009: ante las protestas sociales y la presión por parte del Partido Social  Demócrata, el primer ministro Geir Haard se ve obligado a renunciar, y con él, todo su gabinete. En medio de la crisis política, asume como primer ministro la social - demócrata Johanna Sigurdardottir, hasta que se convoque a elecciones generales.

- Abril de 2009, se realizan los comicios electorales tras la dimisión del gobierno de coalición de centro derecho, el cual da como ganadora a Johanna Sigurdardottir a la cabeza de la alianza conformada por el Partido Social Democráta y el Movimiento de Izquiera Verde. Por primera vez en su historia republicana, la coalición de centro izquierda gana una elección.

- Octubre de 2009, Islandia llega a un acuerdo para reembolsar cerca de $ 5000 millones a ahorradores de Reino Unido y Holanda, afectados por la quiebra de Icesave, institución financiera subsidiaria de Lansbanki que comerciaba por internet con ahorristas británicos y holandeses.

- Enero de 2010, cerca de la cuarta parte de los votantes de Islandia, firman una petición en donde piden se someta a referendum la ley dictada por el gobierno que ordena reembolsar a los 500 000 ahorradores del Reino Unido y Holanda, que perdieron cerca de $ 5 400 millones a consecuencia de la quiebra del banco Icesave. El presidente Olafur Grimsson, en un hecho histórico, proclama vetar la ley y someter a referendum.

- Marzo de 2010, los resultados parciales del referéndum arrojan un 98% a favor del no pago de la indemnización a los ahorradores británicos y holandeses.

- Abril de 2010, se da a conocer el Informe de la Comisión de Investigación Especial del Parlamento el cual arroja interesantes resultados. Se descubre que ciertas personas retiraron sus depósitos días antes del colapso pues tenían conocimiento de la crisis económica que se avecinaba, asimismo se estableció que ya en el 2006 se sabía lo inevitable de la bancarrota de los bancos par el año 2008; de igual forma, un tercio de los préstamos realizados por los tres principales bancos fueron a parar a personas ya endeudadas; y, en los siete años previos al colapso de la economía, los bancos crecieron veinte veces su tamaño.

- Mayo de 2010, se ordena la detención de Hreidar Mar Sigurdsson, ex consejero delegado del banco Kaupthing, uno de los tres bancos que quebró en el año 2008.

- Septiembre de 2010: el parlamento islandés anuncia que el ex primer ministro Geir Haarde comparecerá ante una corte por no haber impedido el descalabro financiero.

- Noviembre de 2010: se realizan elecciones mediante el cual se elige a 25 miembros del llamado Parlamento Constituyente Asesor, cuya misión es la redacción de una nueva Constitución. Esta iniciativa consiste en elegir 25 ciudadanos entre 522 candidatos, para lo cual sólo se requiere ser ciudadano islandés, contar con mayoría de edad y con el respaldo de un número determinado de personas. Sin embargo, en los mencionados comicios sólo participó el 36,7% y tres de los candidatos que no fueron elegidos denunciaron irregularidades en la votación. Ante este hecho, el Tribunal Supremo, máximo organismo judicial islandés, decidió anular las votaciones por las presuntas irregularidades.
Al día de hoy, queda latente la idea de convocar a este órgano reformador de la Constitución, con el nombre de Consejo Constituyente y sus miembros ya no serán elegidos por voto directo, sino por el Parlamento islandés.

- Diciembre de 2010: A pesar de los resultados del  referéndum realizado en marzo de 2010, en donde una abrumadora mayoría de votantes optó por el no pago de las indemnizaciones a ahorristas británicos y holandeses, el gobierno holandés anuncia que se pagará la deuda contraída por el banco Icesave. 
Recordemos que Holanda decidió pagar a sus ahorristas que sufrieron pérdidas por la bancarrota del mencionado banco, por lo que exigen de una compensación, sin embargo, el pago se efectuará con bajos intereses.

- Enero de 2011: Son arrestados dos ex ejecutivos del banco islandés Landsbanki, uno de los tres grandes bancos que colapsó a raíz de la crisis financiera. El ex director ejecutivo del banco y y el ex jefe de finanzas corporativas, son acusados de manipular los mercados.  

- Febrero de 2011: El nuevo acuerdo al que llegaron los tres países implicados, consiste en el pago de 4.000 millones de euros, el cual se empezará a pagar en el año 2016, durante unos 30 años, sin embargo, a partir de este año se empezará a pagar los intereses contraídos entre 2009 y 2010.

El presidente de Islandia, Olafur Grimmson, anuncia la necesidad de realizar un nuevo referéndum para decidir si se indemniza o no a los ahorristas británicos y holandes afectados por la crisis financiera iniciada en octubre de 2008, el mismo que se llevará a cabo el 9 de abril, y según las encuestas, tanto el gobierno como la población se inclina por el sí al pago de la deuda, aunque por un estrecho margen.

Si bien lo ocurrido en Islandia no es precisamente una revolución como las que están ocurriendo en el Oriente Próximo, la manera cómo se ha sobrellevado la crisis financiera en la que se encuentra sumida, tanto por parte de sus autoridades como por el propio pueblo, me lleva a pensar lo importante de la participación ciudadana en la toma de decisiones, partiendo de principios democráticos altamente valorados por esos lares.
Claro que Islandia tiene sus peculiaridades, y es que tampoco podemos asumir que todo suceso acaecido o política estatal impuesta dé los mismos resultados en otras partes del mundo. Por obvias razones, Islandia no es precisamente como los demás países de Europa. Como corolario, habría que señalar que Islandia no es un país comunitario, tampoco ha asumido el euro como moneda nacional, tiene poco más de 315 000 habitantes, y paradójicamente, fue el país que ocupó el primer puesto durante los años 2008 - 2009, en el Índice de Desarrollo Humano elaborado por la ONU. A pesar de ello, la "revolución" emprendida por los islandeses es un hecho sui generis y sin precedentes en la retahíla de sucesos acontecidos a raíz de la crisis económica - financiera global iniciada en USA en el año 2008. Si bien algunos cambios realizados no dieron los frutos esperados, los islandeses pueden estar orgullosos de ser el primer país que mediante protestas pacíficas, obligaron al gobierno a dimitir por los catatróficos manejos de las finanzas públicas, ser el primer país en llevar al banquillo a más de 160 ex banqueros responsables de la crisis y ser el primer país en convocar a referéndum para decidir sobre el pago o no de la deuda contraída por los bancos afectados.
Y en medio de todo, una vez más los medios de comunicación prefieren callar que hablar. Tal vez por el temor de los gobiernos europeos a un efecto dominó que acabe con más de uno de estos gobiernos, o tal vez porque, constituyendo un poder económico más de nuestra sociedad, a estos no les conviene anunciar en sus portadas que todavía hay pueblos que no sólo claman justicia, sino que también son capaces de  alcanzarla.
Un pueblo que le dijo no a la especulación, al capital ficticio, a la ganancia fácil, a la impunidad y a la plutocracia de su gobierno mereció más de un titular; por mi parte, mis respetos para esta solidaria y corajuda muestra de democracia.










martes, 15 de marzo de 2011

Corren tiempos perros


Hace más de cinco o seis meses atrás, el mundo se conmocionaba por la crisis financiera que sufre el continente europeo, específicamente los 16 países que adoptaron al euro como su moneda, ello a partir de la crisis económica surgida a finales de 2008 en Estados Unidos. En ese entonces todos hablaban de los apestados países PIGS – Portugal, Italia (o Irlanda), Grecia y España, vimos como, una por una, se iban desplomando algunas economías que otrora habían significado modelos a seguir por el despunte de sus economías en relativo poco tiempo. Primero fue Grecia, luego Irlanda, y hoy por hoy, se teme sigan la misma suerte otros países de la llamada eurozona. Siguiendo con el recuento, hace aproximadamente tres meses atrás presenciábamos los inicios de la revolución magrebí que, muy a pesar de los más renombrados analistas internacionales, nadie pronosticó que meses después la revolución correría cual reguero de pólvora, contagiando a más países de la región. Ya son tres los países árabes del norte de África que han sufrido drásticos cambios de gobierno en apenas tres meses, ello sin contar con las protestas en países como Yemen, Bahrein, Argelia, entre otros. La ola de cambios en el mundo árabe significó virar hacia oriente, echar un vistazo a lo que ocurre más allá de nuestro continente, y finalmente despertar con sobresalto de nuestro aletargado sueño – pesadilla que  vivimos los llamados “occidentales”. Eso ya era mucho. Descubrimos que no todos vivíamos en, al menos,  un modelo que apunta a la democracia, que el medio oriente no era sólo Afganistán e Irak, que la vida en otros países es sinónimo de opresión, dictaduras y satrapías. Con la revolución líbica, la ola de cambios llegó a límites insospechados. Muamar El Gadafi no es Ben Alí ni Mubarak. Libia vive hoy una grave crisis social y política, que no tiene cuando acabar. Gadafi anunció que no dejará el poder, el país se desangra por una guerra civil, y la ONU así como otros organismos internacionales no llegan a un consenso para determinar si intervenir o no, y de qué forma.  Si a ello le sumamos las noticias que no hacen noticia, vemos como la crisis política y social de Costa de Marfil, la reconstrucción de Haití, la ola de violencia en México, el problema político en Bélgica, entre otros, el panorama mundial anuncia momentos de crisis y grandes cambios.
Cuando pensábamos que, como planeta, habíamos presenciado todo lo caóticamente posible, el pasado viernes 11 de marzo despertamos con la devastación japonesa a causa del sismo de 9 grados en la escala de Richter seguido por un tsunami con olas de más de 10 metros, y la actual crisis nuclear ocurrida en la planta de Fukushima, situación que se agrava cada vez más con el correr de las horas.
Por varios días los medios de comunicación nos informan de lo que acontece en el país nipón tristemente golpeado por los embates de la naturaleza, y da la sensación que, la revolución árabe, la guerra civil en Libia, la crisis política y social en Costa de Marfil, los cientos de miles de desplazados en estos países, la crisis del euro, entre otros,  fueran problemas resueltos, del pasado reciente. Ante ello me pregunto ¿Nos hemos acostumbrado a las malas noticias a punto de habernos vuelto insensibles ante el sufrimiento ajeno? O es que, ¿Los acelerados tiempos que nos han tocado vivir acortan el tiempo disponible para dedicarlo a reflexionar y actuar conforme a nuestros principios y metas como seres humanos? O simplemente ¿Somos producto del actual sistema económico, social, filosófico y político en donde lo individual siempre primará sobre el interés colectivo? La segunda década del siglo augura cambios por venir, anuncia sin desparpajo que vivimos en la era de la incertidumbre, en la sociedad del riesgo, en donde las desgracias de unos traerán beneficios a otros, en donde el ansiado bienestar colectivo, o bien común, se asemeja más a una utopía que a una realidad cercana y venidera.   
Y en medio de ese panorama, los medios de comunicación nos seguirán informando las noticias más alarmistas a las que ya estamos acostumbrados a leer, ver, escuchar y recepcionar con la misma pasividad y apatía. Hoy los diarios no hablarán de libias ni de costa de marfiles, hoy hablaremos del peor terremoto, tsunami y crisis nuclear de las últimas décadas ocurridos en Japón. Cuando la conmoción y el miedo pasen, posiblemente tendremos la peligrosa sensación de que nada ocurrió, y en el mejor de los escenarios, que todo se resolvió. Volveremos a ser los mismos de siempre, volveremos a nuestro aletargado y efímero sueño – pesadilla.