viernes, 8 de agosto de 2014

Gaza, conflicto de nunca acabar

Tratamos de formarnos una idea respecto al conflicto israelí-palestino. Vemos las imágenes de la devastación en Palestina y se nos hace tripas el corazón al ver a niños y adultos que se han convertido en víctimas inocentes de esta escalada de violencia que, al parecer, está por acabar. Las noticias que nos llegan desde oriente próximo nos alarman pues son más de 1843 muertos por el lado palestino, entre ellos, 415 niños, a los que debemos sumar los más de 9000 heridos, muchos de los cuales quedarán con graves secuales para toda la vida, cientos de miles de desplazados que, en su mayoría, no tienen opción de regresar a sus hogares, así como viviendas e instituciones públicas y privadas que han quedado totalmente inhabitables. Por el lado israelí, los muertos suman 67, 3 de ellos civiles. Una guerra asimétrica y desproporcionada, con un Israel armado hasta los dientes, deteniendo con su "Cúpula de Hierro", los cerca de 3000 misiles que, señalan sus portavoces, han sido lanzados por Hamas hacia su población; y, la otra cara de la moneda, Gaza, una ciudad devastada, en donde hospitales, escuelas e incluso centros de refugiados de la ONU han sido bombardeados.
Pero la tragedia de la guerra ya la conocemos, la vemos a diario en los medios de comunicación, cómo se exacerba cada vez más el antisemitismo, y cómo las grandes potencias mundiales, salvo pocas excepciones, callan ante la barbarie cometida, esa masacre sin piedad infligida en nombre, cuando no, de la seguridad, la paz y la lucha contra el terror. Y ahí están los grandes líderes haciendo causa común con Israel, pidiendo un alto al fuego, pero eso sí, avalando su derecho a la "legítima defensa". Y es que no cabe duda que Hamas es una organización terrorista, como así la consideran diversos países occidentales, decidida a acabar con los israelíes, una organización que lanza cohetes, construye túneles, que es sanguinaria y peligrosa, y, lo que es peor, que cuenta con el apoyo de los gazatíes a tal punto que detenta el poder de la Autoridad Nacional de Palestina en Gaza desde el año 2007. Y entonces es ahí donde las opiniones se dividen. ¿La culpa de tanta desgracia la tiene Hamas o el gobierno de Israel? ¿Es justificada la reacción de Israel ante los ataques del que son víctimas sus ciudadanos por parte del terrorismo ejercido por Hamas? ¿Es Hamas una respuesta, ya sea equivocada o no, a los constantes abusos del que es sometido el pueblo palestino desde el año 1948? ¿Es cierto que Hamas ejerce violencia contra su propia población al utilizar "escudos humanos" como así lo denuncia el gobierno de Israel?
Revisando las últimas noticias, me doy con la sorpresa que Israel ha calificado de exitosa la operación "Borde Protector". Su ejército, muy post-moderno él, posteó en twitter  "misión cumplida" en alusión a los objetivos trazados y logrados: destruir túneles y arsenal bélico en manos de Hamas. La tregua ha empezado y las negociaciones de paz, por lo menos de este conflicto, están en marcha. El conflicto al parecer ha terminado, la reconstrucción de Gaza se estima en unos 5000 millones de euros. Pero la herida ha quedado más que abierta; el odio, exacerbado; la sed de venganza seguramente no tardará de gestarse pronto. Me pregunto si de algo habrá servido el sacrificio de tanta gente inocente. Si acaso Hamas puede considerarse ahora una organización islámica debilitada, o, por el contrario, el apoyo de los gazatíes será mayor porque, sino es Hamas, entonces quien o quienes asumirían la defensa de ese pueblo que sufre el bloqueo de sus fronteras, la escasez de alimentos, los ineficientes servicios de salud y educación, las altas tasas de desempleo, el bloqueo de la ayuda humanitaria, entre otros lastres a los que están condenados a padecer infligidos por la potencia económica y militar que tienen como vecina. Ese país vecino que cuenta con el apoyo de las grandes potencias occidentales y la banca mundial, porque hasta en el negocio de la frivolidad están presentes, logrando silenciar voces discordantes, como las de los artistas hollywoodenses amordazados bajo el miedo de perder millonarios contratos.
Y entonces el conflicto israleí-palestino me deja claro algo: mientras el poder del dinero gobierne las instituciones y sean los poderosos quienes dicten la pauta, seguirá existiendo un territorio llamado Gaza, densamente poblado, paupérrimo y bloqueado por todas sus fronteras, y seguirá operando un Hamas, un Hezbolá, o lo que sea, que enarbole la libertad y la liberación de un pueblo, y represente la impotencia y el dolor de su gente. Nosotros, por nuestra parte, seguiremos escribiendo detrás de un computador y siendo meros espectadores del ensañamiento, la brutalidad y el abuso, adormecidos, cuando no, en nuestra "civilización del espectáculo". Ninguna potencia mundial los aniquilará por completo, porque el enemigo del más débil, en 28 días logró acabar con la vida de un hijo, una madre, un hermano o un vecino, los dejó sin hogar y sin futuro, y lo que es peor, los seguirá bloqueando, los seguirá aislando y los seguirá matando poco a poco. Porque el odio cumplió su cometido: sembrar más odio y rencor.